Vivimos en la era del movimiento verde. Los medios de prensa, educadores, ecologistas y asociaciones pro-verde (entre otros) están dando amplia difusión a la necesidad de cuidar los escasos recursos de nuestro maltratado planeta. Este gran plan de concientización popular está dando buenos resultados, modificando la tendencia del público en decisiones tan simples como la de verter una lata de soda en un receptáculo destinado al reciclaje, en lugar de hacerlo en la calle.
El Hotel Nantucket (USA) decora sus habitaciones con mesas y sillas hechas de cartón reciclado
Muchos comercios, arquitectos, fabricantes de electrodomésticos, amas de casa y estudiantes se han acoplado a las medidas sugeridas para preservar el eco sistema.
Ultimamente, el rubro hotelero también ha dado un paso al frente a este respecto. Según la Sociedad Internacional de Eco-Turismo, casi el 70% de los turistas prefiere alojarse en hoteles eco-friendly (amigos del eco-sistema), aún cuando sus tarifas sean más altas que las de un establecimiento de similares características y servicios, pero que no encaje en la denominación "verde".
Sea por satisfacer la preferencia de los viajeros, ahorrar costos, o por el noble interés de apoyar la causa ecologista, la lista de hoteles que se suman a esta iniciativa aumenta día a día.
Para que a un hotel se le considere "Verde", debe recibir una Certificación ambiental que lo designe como tal. Pero a fin de obtener el codiciado sello, el establecimiento debe atravesar un estricto proceso de pruebas, y ser capaz de demostrar que utiliza materias primas amigas del medio ambiente, que participa en el reciclaje de todo aquello que sea reciclable, que conserva la energía y el agua de manera inteligente y que promueve técnicas para preservar el medio ambiente.
Entre las características más significativas de un hotel ecológico, se encuentra el uso de materiales reciclados en sus proyectos de construcción o ampliación. La instalación de paneles solares en el techo para producir energía. La instalación de cámaras que filtran los desechos de los inodoros.
Alguno hoteles utilizan sistemas de filtros biológicos para filtrar el agua de las duchas y lavabos, utilizándola posteriormente en el riego de sus jardines. Otros han reestructurado sus instalaciones colocando grandes ventanales para aprovechar la luz natural.
Entre otras medidas (quizás menores en términos de inversión monetaria, pero relevantes en cuanto a la preservación a largo plazo) se hallan el uso de productos biodegradables, la instalación de inodoros que no requieren agua, bombillas de luz que ahorran energía eléctrica, sensores de luz que se prenden y apagan automáticamente (lo que disminuye en un 40% la cifra en las facturas de electricidad) y el uso de papel reciclado en la confección de sus folletos, libretas y demás papelería.
Entre las medidas de concientización a los huéspedes, algunos hoteles solicitan en su material impreso, la colaboración de sus visitantes en áreas tales separar los residuos de su habitación,apagar la luz al salir y solicitar el lavado de sábanas y toallas sólo cuando lo crean conveniente, eliminando así el tradicional rito del intercambio matutino.
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