La revista científica PlosOne publica el descubrimiento de un grupo de científicos de la University College de Londres que desentraña dónde se encuentra el odio en nuestro cerebro.
Ya sabíamos que las pasiones como el miedo están situadas en la amígdala y que es ella la que regula nuestras reacciones emocionales, sin embargo, el odio dirigido hacia otra persona, se escapaba de la amígdala y resultaba un tanto misterioso. El estudio ha mostrado a un grupo de 17 adultos imágenes de la persona a la que odian y otras que resultaban inocuas; el resultado es que al visionar las imágenes de la persona odiada el escaner mostraba alteraciones en una parte del cerebro que se ha denominado como circuito del odio.
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