Sin duda, el examen final será cuando se emitan este otoño por las diferentes cadenas de ETB y se distribuya por el mundo, pero, íntimamente, fue ayer cuando me examiné del primero de los cinco documentales que estamos haciendo con los cocineros más estrellados de estos pagos: Arzak, Subijana, Berasategui, Andoni Luis y Arbelaitz.
Es madrugada. vengo de cenar de casa del hermano glotonio. A media tarde me ha enviado un mensaje sms: tengo un besugo de 2 kilos, ¿lo preparamos en tu casa? Le he respondido que en mi casa hoy era imposible, que mañana tenemos un cunchún de órdago, y que mejor en la suya. (Cada vez nos asemejamos más a una pareja de hecho).
Así que otro colega, un anciano de la tribu llamado Etxarri y yo, nos hemos presentado a las 21h en punto en su casa. Llevábamos pan del bueno y una tarta increíble, para redondear lo que hubiera o hubiese en aquella casa para cenar.
El glotonio gemelo y su encantadora sirena escotada, nos han atendido como siempre, con esa confianza que sólo se da entre personas que uno se llevaría a la isla desierta del cuento. Total que, entre esto y lo otro, y unas diminutas aceitunas dispuestas en aceite y botellas de agua con gas y vinos estupendos, hemos esperado media horita hasta que se ha hecho el besugo de marras en el horno high tech.
Es difícil elegir entre besugos irrecuperables y besugos preparados con amor por un best friend. El gusto también tiene memoria afectiva. +
Os traemos hoy un cuentito entero. Maravilloso, a nuestro entender. Se titula ALAS. Ojalá os guste. (El autor de la semana pasada era Joseba Sarrionandia).
Un bonito cuento, aunque creo que la región es Humahuaca, no huamahuaca. Saludos glotonios. +
Sardina nostra, qui est in caelis
Estas semanas de ausencia se deben a un vuelo raso y de reconocimiento que mi cabeza viene dando desde las alturas, describiendo pequeños círculos. No sé a vosotras, pero mi testa, muy de vez en cuando, se separa del cuello e inicia una singladura que viene muy bien para levantar ánimos y despejar malos humores cerebrales.
Verte desde lo alto suele hacer bastante gracia y relativiza los problemas que no os podéis ni imaginar: viene bien para observar el color de las calvas de quienes acompañan tus aventuras personales y profesionales y convierte tus problemas en pequeños guisantes que dan risa allá en el horizonte.
Sí, estos días son duros de verdad, pero muy felices, a pesar del tiempo brumoso que no acompaña nada, verdín, lluvia y oscuridad plomiza que amenaza con pensar en el desapacible verano que nos resta. Casi todo, amigos, sigue igual: los tontos perseveran, los listos más listos que nunca, la inteligencia resguardada sin hacer ruido y un país entero embobado con las putas gestas olímpicas chinas que me tienen hasta los mismísimos cojoncios. Ya perdonaréis.
Es verdad suspiro cada vez que intento tomar algo en un merendero y allí lo único que hay es cemento ; En Asturias cada vez más vino y menos sidra, eso sí, siempre queda Casa el Cartero en Xixón que tien la mejor sidra y bonito del mundo. +
Además de presentaros los dedos de mis pies (no son morcillas de arroz burgalesas, son mis pinreles), tengo el honor de colar en este glotonia una receta prometida, que como lanzo en prosa y sin redacto, merece lugar más ilustre que en nuestra guapa recetania.
Diosanto... voy a salir del curro disparado a una tienda, TENGO MONO DE CAMEMBERT !!! +
Os traemos un poema de un poeta extraordinario. Si encontráis algún fallo, es debido a que lo hemos traducido nosotros mismos, de manera burda y apresurada. (El autor de la semana pasada era Alfonso Sastre).
"La poesía ha muerto, pero no la he matado yo.
Igual encontraréis mis huellas dactilares
sobre su cadáver
pues me he acercado por si acaso
creyendo que aún no estaba muerta.
Me habéis encontrado con las manos sobre su cuerpo
pero intentaba reanimarla.
Para cuando he llegado, había ya perdido el sentido,
estaba en las últimas.
El Trío Calavera
Querido Quim, sólo tú podías resumir tan contundentemente el asunto del amigo suizo con el uso de una palabra como CLUEDO, que, aunque me sonaba, he tenido que mirar en wikipedia para comprender su significado. (Comentario 12). Pero te equivocas: la verdad es que Pascal, harto de todo, se nos presentó inesperadamente en casa pidiendo unas sopas de ajo. Ni siquiera se tomó la molestia de avisarnos por teléfono para decir que venía. (Además, tuvimos que pagar nosotros su taxi en la puerta, pues había olvidado la cartera no sé dónde. Siempre se le olvida todo).
Se la hicimos, claro. A la sopa de ajo me refiero. Sobre todo porque repetía como un poseso: «debo limpiar mi sangre, debo limpiar mi sangre...». Entre lo mal que se explica y lo poco que le entendemos, preferimos no entrar en profundidades. También nos pidió ropa limpia, pues venía sin equipaje. Le di una muda, camisa vaquera y unos pantalones de algodón que uso cuando voy a por setas, ya raídos, pero confortables.
Os presentamos un texto delicioso llamado "Nagasaki". Una escritora, francesa y amiga, lleva tiempo queriendo escribir una novela con el mismo tema, y también a ella se lo hemos enviado. Pero no hay más pistas, salvo que el autor de hoy es muy teatral, o, mejor dicho, teatrero. (El de la semana pasada era Luis Mateo Díez. Enhorabuena a quienes habéis acertado. Sois la pera).
"Me llamo Yanatido. Trabajo en Nagasaki y había venido a ver a mis padres en Hirosima. Ahora, ellos han muerto. Yo sufro mucho por esta pérdida y también por mis horribles quemaduras. Ya sólo deseo volver a Nagasaki con mi mujer y con mis hijos.
...parece que está un poco cruda la cosa... +
Hoy he presentado a mis jefes la primera de las cinco pelis que estamos haciendo con cocineros vascos (Hilario Arbelaitz del Zuberoa, Juan Mari Arzak de Casa Arzak, Martín Berasategi del Restaurante Berasategui, Andoni Luis Aduriz del Mugaritz y Pedro Subijana del Akelarre). He ido acojonado, como a un examen final de bachillerato, con el disquito DVD en el macuto, pero, por lo que han dicho después de la proyección, les ha gustado. Y mucho.
Se trataba de la peli de Hilario Arbelaitz, del Zuberoa de Oiartzun, (un dos estrellas Michelín que merece media docena), de una hora de duración, tal y como serán todas las demás, cuando las acabemos, si es que llega el bendito día. Se verán en emisión el próximo otoño en ETB, aunque la intención es también ir vendiéndolas por ahí. En el extranjero, quiero decir.
Si organizáis un visionado, yo tambien me apunto desde Errenteria. Eso si, si antes o despues nos alegrais con unos bocaditos para la ocasión +
Andaba algo preocupada. La noche anterior no había pegado ojo y temía que el sueño decidiese arroparme en el momento más inoportuno. A ver si la voy a pifiar ahora, me dije, ahora que dan las once. Recé para que mis párpados no se empeñasen en materializarse en persianas automáticas, recurrente juego sucio al que me someten de vez en cuando.
Disculpad, pero hoy los Glotonios no estamos aquí: estamos en capilla. Esta noche se emite COCINA SIN BOBADAS, un programa de una hora de duración capitaneado por el más orondo de nosotros dos. Será a las 23, y, hasta media noche no recuperaremos la paz y tranquilidad necesarias para este nuestro querido blog: GLOTONIA.
La verdad es que está en juego algo más que una mera cifra de audiencia. Dependiendo de cómo se perciba este programa, podremos abordar, o no, grandes y diversos proyectos que perpretamos desde antaño.
Os presentamos un texto completo que se titula "El Pozo". Os recordamos que no vale mirar en gugeles ni similares. Tampoco hoy hay pistas, pues es muy fácil. Aunque os diremos, que es un autor español. (El de la semana pasada era Max Aub).
Yo sigo sin acertar, y casi que me alegro, porque me encanta conocer cada domingo una joya nueva! +
Me consta que algunos chefs amigos andan moscas, pensando que llega ya el monstruo a liarla parda con su programa de tele. Los que me conocen, bien saben que profeso respeto inmenso por aquellos cocineros que se dejan el pellejo y el hollejo cocinando como ángeles. Y uno, que también es pendejo, pero no así tonto, en ningún caso pretende con esta aventura tocar la picha al cocineta honrado y currado, sea tasquero o de altos vuelos. Al revés. Y es que a este oficio de guisandero le tiene uno mucho respeto, oíganme.
Me pongo, así, a cubierto de las «pajas mentales» que algunos chefs se harán traicionados por la mar de fondo, el cerumen o los comentarios malinches. Que para tonterías ya pasó hace poco el huracán baboso del affaire Alí-Baba-Santamaría y sus cuarenta maricones. ¿Recibido?
Ha llegado la hora de que nos conozcáis un poquito más: el orondo de los dos Glotonios, hará su estreno televisivo el próximo lunes, día 28 de julio, en Euskal Telebista 2, a las 23 horas. Se llama LA COCINA SIN BOBADAS (al igual que el subtítulo de nuestra amada Recetania). Pero por si no llegáis a la emisión, también podréis ver al verraco en otras coordenadas: el 2 de Agosto a las 22.00h., en ETB SAT (Digital+Canal 95+TDT) y el 1 de Agosto, a las 21.45h., en Canal Vasco (TDT).
Yo, que soy el otro verraco, os recomiendo que veáis la emisión bien papeados, porque, en caso contrario, arrasaréis la nevera, el bar de abajo, el restaurante de la esquina y todo lo que tengáis a mano. El exceso bien entendido ataca sin piedad. Y dejará huella, vaya que sí.
Para algo son dos verracos bien avenidos, ¿no? Digo, si no, maldita la gracia, como en los matrimonios: en lo bueno, en lo malo, en la salud, en la enfermedad...ja,ja +
Estoy enganchada a los verracos, pero en Imagenio os tienen a oscuras, es decir no os podré ver, lo siento y lo lamento ;( +
Existe un pez llamado Boops salpa que toma mil nombres según el lugar: Salpa, Salema, Salbia, Boba, Sopa... Cualquiera que haya practicado la caza submarina sabe que anda siempre en grupo, comiendo las hierbas y algas de las rocas. Vamos, que pasta como las vacas, pero bajo el agua.
En el Cantábrico la conocemos bien, pero, por lo visto, es más abundante en el Mediterráneo.
A este pez vegetariano le encanta la lechuga de mar, un alga verde fosforito que acostumbra a estar cerca de escolleras. La cuestión es que se trata de una especie que da problemas a la hora de la digestión.
Hay poquitas cosas que a los Glotonios no nos gusta comer. Seguramente una de las excepciones más llamativas es el puto canelé, un pastelito francés que no hay Dios que lo trague, a pesar de la fama que tiene en Galia y de lo caro que es en la pastelerías. Hemos hablado de ello en un par de entradas.
No, el canelé no nos gusta y nadie nos convencerá de que es una exquisitez. Sabemos que es muy laborioso hacerlo, que es un dulce cargado de historia, que hacen falta aparatos complicados y procesos largos para su elaboración… Pero no. Ni pa Dios. Además, este pastel de los demonios, nos persigue obsesivamente.
Tras los últimos posts de El Chirla y de una semana de verdadero tifón tropical, os traemos el anticiclón verraco de las mismísimas Azores, presentando de nuevo el acertijo de Domingo, un texto antológico, un cuentito entero de un autor que debéis acertar. No hay pistas, salvo que lo vemos todo un poco a la virulé. (El autor de la semana pasada es Frédéric Beigbeder).
"Cuando Juan salió al campo, aquella mañana tranquila, la montaña ya no estaba. La llanura se abría nueva, magnífica, enorme, bajo el sol naciente, dorada.
Me mojo, ¿Bioy Casares? La foto le va perfecta. Un saludo y gracias por el cuento. +
Una receta que os ofrece El Chirla para que la hagáis en un balde. La cuelgo acá en Glotonia pues los verracos no me dieron claves de acceso a Recetania. No se fían, no me extraña nada. Cuidan su casa.
Y hacen bien, ¡qué demonios!
Pero vosotros a lo vuestro, con boli y papel, o servilletas, o lo que caiga, apuntad que ahí va: el más auténtico de los ponches, el de Balde, claro.
Sí, me voy por la Barranquilla. Mañana llegará de nuevo a estas páginas el acertijo mohíno de domingo, que como ya habréis visto, es una carta de ajuste ilustrada que los Glotonios montaron para quedarse pegados a la piltra sin pegar golpe hasta bien entrado el vermú del lunes.
Juro que no volveré a pasar hambre y regresaré con mis crónicas de bandolera y pantalón pitillo matraquero, vista la euforia e intensidad en los comentarios de estos últimos días. Los que veis en Glotonia un hermoso paraje salpicado de delicados frutales y verdes praderas, habréis comprobado que un becario mangui –muy mal pagado, por cierto-, fue capaz de desperdigar latas vacías y esperpentos y sembrar el desconcierto para descubrir materia viva en lo cotidiano, en el plástico, las rabas, el sudor chungo, las bravas, la panceta rancia, el kalimotxo, la camiseta mojada y el tetrabrí de marca. Os pisé las flores. ¡Y que vivan Alí Baba y sus cuarenta maricones!
Este fin de semana se celebrará la festiva "Batalla de agua" del distrito madrileño de Vallecas, que en su vigésimo quinta edición reunirá estos días los mejores ejemplares de balde de toda la comunidad madrileña -el tío de la sandía en la cabeza de la siguiente foto es de anteriores ediciones, lo juro-.
¡El balde de plástico! Ese extraordinario objeto que todos tenemos a mano en casa, en el maletero o en la cochera y al que nadie dedicó jamás dos palabros de reconocimiento. Nunca lo verás en las paginas de los suplementos de tendencias pijo-dominicales: «Pon un balde chic en tu vida», «Baldes: te lo contamos todo sobre el accesorio de moda», «Especial baldes de verano: todo lo que debes hacer con tu balde para estar radiante» o «Tu pelazo, tu piel y tu belleza a salvo con tu balde». ¿Qué nos ha hecho el balde, nada más que apurarnos la vida, sacarnos de rotos y descosidos?
Visto vuestro gentil recibimiento, no os hago esperar mucho. Así que hoy martes, aprovechando que uno campa por este blog a sus anchas, seguimos con nuestro cambio de tono en las colaboraciones y rescatamos una magnífica y vieja crónica editada recientemente en la blogosfera por el menda lerenda, para regocijo de nuestra amable clientela.
Haciendo clara burla de las críticas gastronómicas a las que nos tienen acostumbrados los distintos horteras que pululan por la prensa, Chirla se atreve a pillar el toro por los cuernos partiéndose la caja de tanto cursi (ya ven que hablo de mí mismo en "tercera persona", emulando a ciertos cocineros que hacen lo propio imbuidos en una tontería infinita), librando una faena escrita que pone en solfa el patetismo que vive nuestra gastro-celtiberia show contemporánea (ya ven que no tengo abuela, y dicho sea de paso, con todo el respeto a L. Carandell, por sobar y tunear el nombre de uno de sus libros, leído que es uno).
Los glotonios presentan al Chirla, su sensacional becario, que se estrena con una interesante reflexión sobre los guisos que incluyen excrementos. ¿Es cierto que en Polonia adoban la carne de cierva en pises para que quede más moruna? Pero ¿quién es este Chirla?: "Hola buenas, seré el becario de este blog por unos días y pilotaré hasta que vuelvan los glotonios -están de vacatas en Salou-. Mi cuñada Marijo les insistió que soy buen mozo y aquí vengo a liarla parda.
Me llamo Toni P., pero mis colegas me dicen El Chirla, pues perseguí en mi mocedad a todas las ternascas del Colegio Público Urraca Reina de Artajona -continuamente las hacía proposiciones deshonestas-.
Mis viejos me dieron por perdido, tras una infancia chunga y hormonalmente incendiaria. Mucho canuto y voltio en Mobylette.
En cuanto pude, monté a un camión escapando de una adolescencia turbia, rumbo a la gran urbe: Pamplona.
El resto de mi vida hasta hoy no interesa a nadie, así que me limitaré a citar todo lo que me gusta, para que me pilléis el punto.
Y la ruleta sigue girando. Os presentamos hoy el texto de un escritor relativamente joven y efectivamente vivo, que no nos cae muy simpático, pues cada vez que habla, hace el gilipollas. Pero tiene también sus cosas buenas, qué demonios. A ver si acertáis quién es. (El del domingo pasado, no podía ser otro que John Fante).
"No soy ateo ni creyente: no estoy en ninguna parte y espero a que lluevan chicas. En medio del caos que es mi vida, la religión se me aparecía como un hermoso recuerdo de infancia, una regresión agradable, una boya de salvamento. Me he dado cuenta de que tener un Dios es un poco como tener una patria, una frontera, una casa, un padre. La religión es el buen escondrijo.
Pues eso
Sí, por las nubes planean las condenadas patatas y lo que es peor, no hay hijo de vecino que pueda vivir sin ellas (como la cancioncilla del «escochbrite»). ¿Cómo se sustituyen? Esta misma mañana la hermosa Sofía me planteó el reto y me quedé tieso, como un choto en el matadero. ¿Y que le digo yo a esta hembra de Dios?, pensé. Casi doce horas más tarde continúo con la misma cara de conejo, seco como un pellejo y sin respuesta.
¿Cómo se iguala un puré de patata sin patata? ¿Qué echo en una sartén de hierro para cuajar algo que mejore una tortilla de patata? ¿Cómo le cuento a un chorizo riojano que nadará sin ellas a su vera? ¿Y a un par de huevos fritos? ¿Qué les digo? ¿Y un pulpo «a feira»? ¿Dónde se acomoda? Las patatas a la importancia, sin patata, se quedan en «importancia», ná más. Las patatas rellenas de carne picada cambian de nacionalidad y se vuelven «Boloñesa» de campeonato, sí, pero huérfanas de madre y padre. ¿Y a un pescado con patatas en salsa verde? ¿Quién es el guapo que le dice algo a una cabeza de merluza o a unas puntas de mero? ¿Cómo le niego a un bonito descanso eterno en marmitako?
Hace un par de días se hacían sesudos y no tan sesudos comentarios sobre la sandía. Que si la sandía esto, que si la sandía lo otro. En fin, una sandía no deja de ser sandía ni aun queriendo. Para celebrarlo, rescatamos con deleite otro texto de Mark Twain sacado de su Autobiografía. Vaya tío. Qué alegria de vivir. Qué coherencia. Qué humor. Qué todo. También él fue uno de los que guardan gran parte de su patria en la infancia. Es increíblemente gozoso imaginarlo en aquella situación de niño pobre, pero feliz con todo lo que le rodeaba. Poco esfuerzo ha de hacer el lector para comprenderlo, de lo bien descrito que está todo.
os habéis sacado un artículo pagable como si hubieséis pasado un embarazo en orden. +
Ayer a los glotonios les tocaba rememorar. Volver al recuerdo de las fragancias sanfermineras. Un frasco teñido de rojo en el que por lo visto les cabía de todo: chilindrones que batallan con albóndigas picantes, albóndigas de mujer al destape tras un buen chapuzón, doble ración de picante, y toda una retahíla de efluvios menos gratificantes entre los que mezclaron alpargatas, morlacos, petardos, plástico requemado, purines, ese beburcio infecto que es el kalimotxo y no sé cuántas cosas más.
Aun así, toda realidad puede superar la ficción. La ficción y hasta la imaginación que le echaron al post para recrear tiempos pasados. Perpleja y hasta consternada me ha dejado la pifia que han montado unos franceses, que sin conocer las múltiples variantes que les ofrece recetania al respecto, se han lanzado desaforados al dedo de un pobre navarrico que custodiaba su bocata como si de una fortaleza medieval se tratara. Creo que fue Julio Camba en su imprescindible 'La Casa de Lúculo' el que sentenció que no merece la pena matar por un plato de langostinos, que por algo eran "el plato predilecto de cupletistas principiantes y de los condenados a muerte".
¿Bacalao ajoarriero? ¿Rabo guisado? ¿Cuajada? ¿Albóndigas con tomate? ¿Pollo al chilindrón? ¿Lomo a la Navarra? ¿Caracoles en salsa? Sí, a todo eso y más huelen estas fiestas que celebran hoy el día del moreno patrón. Uno, que hasta zampa ya yogures naturales y cereales inflados en el desayuno, no tiene el cuerpo jotero ni la edad para echarse al coleto las barrabasadas que entre pecho y espalda se calzó en Sanfermines en su tierna adolescencia.
San Fermín es un poco como Dios: lo ve todo. Por eso no conviene que te vea haciendo el gilipichi, comiendo cualquier cosa por las esquinas. En Recetania te hemos preparado algunos platos para que tus tumbos sean menos severos. Que te vaya bien y bonito.
No nos ha gustado nada que alguien se haya quejado por la dificultad del acertijo del pasado domingo. Efectivamente, nuestra intención es que pares el paso que llevas con esta vida del demonio que nos ha tocado en suerte, y detengas tu atención en unas pocas líneas, pensando quién puede ser el autor o la autora del texto que publicamos.
Lo importante no es "que aciertes". Lo importante es "que leas con atención y te preguntes quién pudo ser el autor del texto y por qué lo hizo". Nada más.
El del domingo pasado fue, nuevamente, Louis Ferdinand Céline. Estaba chupado. De hecho, alguien ha acertado. Ya antes pusimos otro texto de él, y casi nos ha ofendido que alguien se lo haya atribuído al Che e, incluso, a Fidel Castro. ¡Manda huevos!
Estamos cabreados. Por eso hoy traemos aquí un texto más corto y difícil todavía. Apenas dos líneas. En plan sádico. Se trata del texto de un gran autor, pero nunca publicado. Es algo que se puede leer en una dedicatoria escrita a mano en la solapa de uno de sus libros, que ofreció a una amiga suya. Le cuenta cómo se ve él mismo. Por eso, estamos seguros de que encierra pistas excesivas y daréis con ello.
Aún así, y visto que sois muy blandengues, os damos más ayuditas: No es el autor de Cosecha Roja, pero acabó ciego, sin nunca haber llegado a ser, por ello, un tal Borges. Ni falta que le hacía.
Hoy todos los obituarios de la estepa se llenarán de glosas en recuerdo de una dama que nos alegró la vida a todos, algo que en los tiempos que nos toca vivir, tiene más mérito que dar de comer de la mano a un tigre estepario hambriento.
Sí, la Ortega se ha ido y nos deja sus libros, artículos y esas 1080 recetas que han sido, son y serán 1080 instantes capturados de felicidad total, buen rollo, risas, copas de vino llenas, buena digestión y excelente sobremesa. ¿Se puede aspirar a algo mejor?
Con ella nos aventuramos a cocinar sin complejos y en el ejercicio de sus recetas aprendimos una moraleja de abuela enrollada, sabia y paciente: "Puedes cocinar, sí, sólo si te lo propones".
Su libro es uno de los best sellers de mi casa. Lo he visto siempre en la cocina de mi abuela, que hacía un roast beef de muerte con su receta +
Hoy le decía a mi marido que es la escritora que más me ha influido, por la cantidad de veces que consulto su libro. Descanse en paz. +
¿Os acordáis de Caca rica est? En aquella ocasión os preguntábamos por "íntimas perversiones gastronómicas" y el resultado fue sorprendente. Respondisteis como jabatos y jabalinas. Hoy venimos con otra cuestión, y necesitamos vuestra colaboración.
Queremos recopilar esos platos que sólo has visto preparar en tu casa. Tu madre, tu abuela o tu tío soltero Luis, el de Antequera, es a quienes se lo has visto preparar, pero sólo lo has conocido en la mesa de tu casa. Ni en la de los vecinos, ni en las demás de tu pueblo o ciudad, ni en otro lugar. Has de jurarlo.
Seguro que lo que nos parece muy particular, resulta finalmente compartido. Esas albóndigas de yo qué sé qué, esa caldereta extraña de pescado, ese arroz especial, o ese guiso o postre único, seguro que los conoce alguien más.
Mi madre no sé de dónde sacó la idea de hacer tortilla de macarrones!! +
Domingo a domingo, procuramos que detengas el paso veloz que llevas y fijes tus ojos en unas pocas líneas elegidas. ¿Qué te sugiere el texto? ¿Quién es su autor o autora? (El autor del pasado domingo era, efectivamente, Charles Bukowski)
"¡Ah, compañero! ¡Este mundo, se lo aseguro, no es sino una inmensa empresa para cachondearse del mundo! Usted es joven. ¡Que estos minutos de sagacidad le valgan por años!
Escúcheme bien, compañero, y no deje pasar nunca más, sin calar en su importancia, ese signo capital con que resplandecen todas las hipocresías criminales de nuestra sociedad: El enternecimiento ante la suerte, ante la condición del miserable... Os lo aseguro, buenas y pobres gentes, gilipollas, infelices, baqueteados por la vida, desollados, siempre empapados en sudor, os aviso, cuando a los grandes de este mundo les da por amaros, es que van a convertiros en carne de cañón... Es la señal... Infalible.
Cuando los glotonios nos pusimos a escribir nuestro ignorado best seller para minorías titulado PORCA MEMORIA, sentíamos que por primera vez cruzaba alguien las selvas amazónicas o que llegábamos por primera vez a las fuentes del Nilo —excepción hecha con Anthony Bourdain y su CONFESIONES DE UN CHEF, por supuesto—. Pero, de algún modo sentíamos que escribir literatura de la memoria partiendo de los recuerdos de la boca, era algo nuevo e inaudito. Incluso nos atrevimos a inaugurar y bautizar género, subgénero, o lo que diantres sea: Gastroliteratura.
Con el tiempo —si bien es cierto que no hemos encontrado ejemplos tan bestias como el nuestro—, aquí y allá vamos reconociéndonos en las páginas de los autores que leemos. Algo de esto ha sucedido con la Autobiografía de M